GCStar – Gestiona tus colecciones de libros, películas, juegos, etc…

Si necesitas gestionar una colección de libros, películas, juegos, etc… existe un programa que te va a ayudar un montón, se llama GcStar.

Con él puedes crear una base de datos de libros con el título, autor, editorial, género, descripción, localización, e incluso puedes controla a quién se lo has prestado y cuándo.

Además, te permite crear tu propia colección personalizada por si las que vienen por defecto no se adaptasen a tus necesidades. Eso sí, para hacer esto hay que leerse el tutorial y tiene una cierta complicación.

Yo lo llevo usando un tiempo y estoy muy contento con él. Y a las personas a las que se lo he recomendado también les has encantado.

Por cierto, es GPL y hay versiones para Linux; Mac, BSD y Windows (necesita Perl, Gtk2 y gtk2-perl).

Lo encontré gracias a: http://mandriva.francescmm.com/2008/08/30/gcstar/

Chindi de Jack McDevitt

Este es uno de los libros que he disfrutado mucho ultimamente. Nos narra el viaje de Priscilla Hutchins (Hutch) y sus compañeros por distintos mundos, unos habitados y otros vacíos desde hace tiempo. Un viaje apasionante. Es posible que la novela no aporte grandes ideas nuevas pero es muy entretenido de leer, la ambientación es impecable y deja muchas puertas abiertas (¿qué es Chindi? ¿quién la creó? ¿cuál es su propósito? ¿qué sucedió en la “luna-observatorio”?).

Hace tiempo que llegué al convencimiento que la gracia de los misterios es precisamente que son un misterio. Las explicaciones suelen ser más bien decepcionantes y no dejan lugar a la imaginación. Aún recuerdo el ansia con que esperaba la segunda parte de cita con Rama y la tremenda decepción que me produjo cuando al fin lo encontré. Chindi acaba como creo que debe acabar, de manera misteriosa, sin explicaciones. De los planetas que visitan los más interesantes son aquellos cuya civilización desapareció hace tiempo. ¿Quienes eran? ¿cómo vivían? Puede que hayan sido una gentuza pero nuestra fantasía rellena los huecos desconocidos de su historia y los convierte en seres apasionantes. ¿Acaso no son más interesantes las personas misterioras que aquellas cuya vida y milagros conocemos?

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En fin, un libro muy recomendable si disfrutas con las “aventuras espaciales”. Quizá sobra algo de la parte final, en la visita a Chindi y rescate de uno de los protagonistas, pero queda compensado con el disfrute que suponen las páginas anteriores.

Tiene unos personajes bien construídos y creíbles y, cosa rara, el protagonismo recae sobre una mujer: Priscilla Hutchins, Hutch para los amigos. Además, la historia te atrapa y te maravilla prácticamente de principio a fin. En resúmen: un viaje que merece la pena recorrer.

Por cierto, en cuanto termine con el último tomo de La isla misteriosa le tocará el turno al siguiente libro de Jack McDevitt que ha caído en mis manos: Omega. He leído por encima las primeras páginas y ya estoy deseando leerlo. Cómo he sufrido con el protagonista la destrucción de Moonlight ¿será así el resto? Eso espero.

La isla misteriosa II

Siempre que saco un rato libre me gusta dedicarlo a la lectura, en este caso sigo con la isla misteriosa de Julio Verne. En un post anterior ya comentaba algunas impresiones que me estaba causando el libro, pero según avanzo me encuentro con cosas que me llaman bastante la atención.

Por un lado Julio Verne demuestra una vez más su capacidad como visionario ya que habla del hidrógeno como la próxima gran fuente de energía.

Por otro lado parece que en aquella época el impacto ambiental no era una cuestión importante. En una ocasión viajan a una isla cernana y traen de vuelta varias especies no nativas sin importar las consecuencias que tendrá sobre un ecosistema tan pequeño. Y la extinción de las especies tampoco parece un gran problema ya que los colonos se marcan como objetivo acabar con la población de jaguares de la isla, sin preocuparles cómo podrá desestabilizar la isla la aparición de uno de sus depredadores.

Es curioso como puede cambiar la visión del mundo en tan poco tiempo. Aunque quizá me estoy precipitando en mi juicio hacia Julio Verne y cuando acabe el libro tenga que desdecirme.

La isla misteriosa

Haciendo limpieza en casa encontré hace unos días un viejo regalo que me hicieron cuando tenía quince años: una edición de lujo de La isla misteriosa” de Julio Verne. Recuerdo haber disfrutado mucho con su lectura, sobre todo con la genialidad de Ciro Smith, el ingeniero, con el que me sentía muy identificado. O me he vuelto muy tonto ahora o estaba muy engañado entonces con respecto a mis capacidades. Este Smith era casi un Supermán, sus conocimientos abarcaban un amplio abanico de campos: química, metalurgia, alfarería, física, etc… Tenía también la envidiable cualidad de unir su agilidad mental a una notable habilidad manual. Vamos un hombre muy completo que, según imagino, fue una gran influencia al elegir la carrera de Ingeniero Industrial.

Julio Verne

Aquella primera lectura, hace ya años, me emocionó. Un grupo de personas muy capaces y bien avenidas enfrentándose a la adversidad y a la naturaleza y que superan todos los obstáculos que encuentran.

Sin embargo en esta segunda lectura las emociones han sido bien distintas. Esta vez he visto un grupo de hombres, que se ven a sí mismos como “colonos”, que llegan a una isla, supuestamente virgen, y la manipulan a su capricho. Talan árboles, cazan, cambian el nivel de un lago, contruyen pequeñas “fábricas”, etc… sin preocuparse de los efectos que puedan tener sus acciones. Todo lo que hay ante ellos son recursos de los que pueden disponer libremente: minerales, plantas y animales no son sino materia prima.

Cierto que están en una situación límite, pero una vez superadas las primeras dificultades se empeñan en recuperar su antiguo modo de vida occidental (véase el empeño de Pencroff por conseguir su amado tabaco). También es bien cierto que son hombres de buena voluntad que en cuanto sospechan que puede haber otros naúfragos acuden en su busca para prestarles auxilio.

En fin, que esta vez he visto en el libro a la humanidad que se cree dueña del mundo y que ha llegado al punto en el que se merece estar con un planeta cada vez más contaminado y donde la desigualdad es cada vez más grande. Pero tal vez sea solo que hoy en día tengo una visión un poco más pesimista :-).

Por cierto que todo esto no me evita ni un poco el disfrutar hasta la última página de este maravilloso libro donde se puede aprender un montón. Puede que algún día recordar algunos pasajes de este libro te salven la vida… si acabas en una isla desierta en la que pueden encontrarse todos los recursos naturales necesarios y te acompaña un grupo de gente docta en muy diversas materias 😛