Noviembre 3rd, 2006 | |
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Haciendo limpieza en casa encontré hace unos días un viejo regalo que me hicieron cuando tenía quince años: una edición de lujo de La isla misteriosa” de Julio Verne. Recuerdo haber disfrutado mucho con su lectura, sobre todo con la genialidad de Ciro Smith, el ingeniero, con el que me sentía muy identificado. O me he vuelto muy tonto ahora o estaba muy engañado entonces con respecto a mis capacidades. Este Smith era casi un Supermán, sus conocimientos abarcaban un amplio abanico de campos: química, metalurgia, alfarería, física, etc… Tenía también la envidiable cualidad de unir su agilidad mental a una notable habilidad manual. Vamos un hombre muy completo que, según imagino, fue una gran influencia al elegir la carrera de Ingeniero Industrial.

Aquella primera lectura, hace ya años, me emocionó. Un grupo de personas muy capaces y bien avenidas enfrentándose a la adversidad y a la naturaleza y que superan todos los obstáculos que encuentran.
Sin embargo en esta segunda lectura las emociones han sido bien distintas. Esta vez he visto un grupo de hombres, que se ven a sí mismos como “colonos”, que llegan a una isla, supuestamente virgen, y la manipulan a su capricho. Talan árboles, cazan, cambian el nivel de un lago, contruyen pequeñas “fábricas”, etc… sin preocuparse de los efectos que puedan tener sus acciones. Todo lo que hay ante ellos son recursos de los que pueden disponer libremente: minerales, plantas y animales no son sino materia prima.
Cierto que están en una situación límite, pero una vez superadas las primeras dificultades se empeñan en recuperar su antiguo modo de vida occidental (véase el empeño de Pencroff por conseguir su amado tabaco). También es bien cierto que son hombres de buena voluntad que en cuanto sospechan que puede haber otros naúfragos acuden en su busca para prestarles auxilio.
En fin, que esta vez he visto en el libro a la humanidad que se cree dueña del mundo y que ha llegado al punto en el que se merece estar con un planeta cada vez más contaminado y donde la desigualdad es cada vez más grande. Pero tal vez sea solo que hoy en día tengo una visión un poco más pesimista
.
Por cierto que todo esto no me evita ni un poco el disfrutar hasta la última página de este maravilloso libro donde se puede aprender un montón. Puede que algún día recordar algunos pasajes de este libro te salven la vida… si acabas en una isla desierta en la que pueden encontrarse todos los recursos naturales necesarios y te acompaña un grupo de gente docta en muy diversas materias